Lizz y Dick

Elizabeth Taylor y Richard Burton se conocieron durante el rodaje de la película Cleopatra en 1961; cuando se la presentaron, Burton saludó a Liz diciéndole que nadie le había comentado que era una monada, frase que hizo que el actor se cayera del pedestal en que la actriz lo había colocado pues tenía entendido que Burton era más intelectual como para decir una frase tan sencilla; ella lo admiraba porque creía que era un actor de verdad, que se sabía sus guiones y se metía de lleno en sus personajes, no era como otros, una invención de Hollywood…

Elizabeth Taylor y Richard Burton

Sin embargo se enamoró de él perdida y salvajemente, según afirmaba la propia actriz, fue el día en que llegó tan borracho al set de rodaje que no podía ni sostener una taza de café y ella le ayudó a hacerlo para que lo pudiera tomar. Verlo tan vulnerable la desmontó y cautivó.

Liz tenía entonces 29 años, tres hijos, tres ex -maridos y estaba casada con el cuarto y Burton era trece años mayor, era padre de dos hijos y también estaba casado cuando al poco de conocerse, se marcaron una escandalosa y sonada escapada fugándose juntos a Italia, cosa que enfureció y escandalizó no tan solo al mismísimo Vaticano sino a sus admiradores. Pero lejos de preservar su vida privada, ambos actores parecían disfrutar haciendo pública su relación y poco les importaba que los vieran tanto amándose como discutiendo, hecho que a veces parecían tomarse como un juego, ya que después de la pelea venía la apasionada reconciliación y una nueva joya para la colección de la caprichosa actriz.

Burton para Elizabeth era guapo, inteligente y divertido; Elizabeth para Burton la mujer perfecta y juntos formaban la pareja ideal

Durante tres años mantuvieron una relación hasta que decidieron separarse de sus cónyuges;
para entonces los hijos de ambos actores se llevaban tan bien que no entendían por qué tenían que dejar de verse tanto.

Finalmente se casaron en 1964, en una ceremonia privada con escasos miembros del equipo  de trabajo como invitados

Su matrimonio se caracterizó por las extravagancias y el despilfarro en todo tipo de lujos, como si no supieran en qué gastar todo el dinero que tenían: desde la compra de aviones o yates privados, hasta obras de arte inalcanzables para cualquier bolsillo aún siendo acaudalado; cuadros de los mejores pintores: Picasso, Van Gogh, Renoir… compraron una flota de Rolls Royce y eran poseedores de diversas hectáreas: 270 en Tenerife donde cultivaban plátanos, cuatro en Irlanda, Wicklow, para criar caballos, y casa Kimberly en México; conservando por supuesto  las propias de cada uno, las dos de él en Céligny y Hampshire y la de ella en Gstaad; o adquiriendo las más hermosas joyas, piedras preciosas,  por las que Liz tenía verdadera pasión y que el actor no dudaba en regalarle en cualquier ocasión y por la más mínima excusa, como el Burton- Cartier que le compró de 70 quilates y valorado por aquél entonces en un millón de dólares, que después fue renombrado como Burton-Liz. Alquilaban mansiones, celebraban innumerables y escandalosas fiestas… Invirtieron en la boutique –Vicky Tiel de parís 50.000 dólares y aún así ¡Richard se podía incluso permitir mantener a sus 12 hermanos!

Iban de aquí para allá por Europa y América por motivos de trabajo,  ocupando hoteles con su familia y acompañantes: los tres hijos biológicos de ella y María, una pequeña alemana que adoptó casada con Fisher; un profesor particular, una enfermera, niñeras, un  mayordomo y su pareja, guardaespaldas, managers, el maquillador de la actriz, su chófer, y sus perros y pájaros…

Las adicciones que ambos tenían, él al alcohol y ella a los sedantes, no favorecían en absoluto a sus frecuentes y salvajes discusiones, sino que las alimentaban más aún para pesar de los que los rodeaban, amigos, conocidos, familiares y actores con los que compartieron el rodaje de las once películas que protagonizaron juntos.

Liz y Burton no distinguían su vida pública de la privada, así como evidenciaba su despreocupación porque periodistas y seguidores se metieran y opinaran alegremente sobre  su aireada y estrambótica relación. Ella estuvo dos años sin trabajar para ayudarle a convertirse en una estrella y desintoxicarse del alcohol, pero nunca lo consiguió.

Sin embargo, tanta pasión y frenesí no podían durar toda la vida y de mutuo acuerdo decidieron separarse  en 1974 después de 10 años de matrimonio, en el que suponía el segundo divorcio para él y el cuarto para ella.  No obstante, esa atracción, el magnetismo que los atraía y desbordaba, volvió a hacer su aparición durante la entrevista con sus abogados para fijar las cláusulas del divorcio y quizás no sorprendiendo a los que los conocían bien y sabían que no podían vivir el uno sin el otro, decidieron darse una nueva oportunidad. Volvieron a casarse en 1975, aunque esta vez su unión duró aproximadamente unos siete meses, durante los cuales Richard le regaló a su explosiva mujer siete diamantes que no fueron suficientes para retenerla a su lado.

La actriz se casó dos veces más pero ella misma reconoció que después de Burton, los demás hombres que la acompañaron simplemente fueron  eso, compañía. En 1984, Richard, le escribió una carta en la que le pedía que volvieran a estar juntos, pero Elizabeth no le pudo contestar nunca pues tres días después de haberla recibido, su eterno enamorado moría  de un derrame cerebral. Su viuda la llamó y le rogó que no fuera al funeral para no crear expectación mediática alrededor de ella y evitar comentarios que ya venían a cuento.

Elizabeth guardó celosamente esa carta durante el resto de su vida y fue la única que no le enseñó al periodista Sam Kashner  en la entrevista que éste le hizo para el Vanity Fair.

Liz y Dick, sobrenombres que nunca soportaron, protagonizaron juntos nada menos que once memorables películas:

“Cleopatra”,1963; “Hotel internacional”, en 1963; “Castillos en la arena”, 1965; “Quién teme a Virginia Woolf” ,1966; “La mujer indomable”, 1967; “Doctor Fausto”, 1967; “Los comediantes”, en 1967; “La mujer maldita”, 1968; “Bajo el bosque lácteo”, 1971; “Pacto con el diablo”, en 1972 y por último “Se divorcia él, se divorcia ella”, en 1973.

Hace unos años se grabaron dos reportajes sobre la vida en común de los dos carismáticos actores: “Liz &Dick”, en 2012 y “Burton and Taylor”, con Helena Bonham Carter en el papel de la actriz, en el 2013.

En 1985 la actriz, muy afectada por la enfermedad y muerte de uno de sus mejores amigos,  el también actor Rock Hudson, al que había conocido en el film “Gigante”, organizó a Commitment to life, evento pensado para la recaudación de fondos contra la enfermedad del sida, que había sido la causa de su muerte recaudando más de 1,3 millones de dólares. Elizabeth no dudo en subastar su anillo de compromiso de diamantes y esmeraldas para colaborar en la causa.

Elizabeth Taylor & Rock Hudson

En ese mismo año crea la amFAR, la Fundación Americana para la Investigación del Sida, por supuesto aún en servicio y a la que en 1992 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Elizabeth Rosemond Taylor intervino en algunos programas y series rodadas para la televisión hasta que murió en Los Ángeles el 23 de marzo de 2011 a causa de una insuficiencia cardíaca; los más jóvenes la recordarán sin duda por sus últimas apariciones públicas, muy comprometida con su fundación amFAR y como asidua acompañante del cantante Michael Jackson con el que le unió una estrecha amistad (no en vano fue madrina de su hija Paris) para desgracia de muchos de sus seguidores, ambos se habrán reunido nuevamente en el Paraíso.

Aquí tenéis algunas de sus películas juntos disponibles en Amazon que os recomiendo:

Cleopatra La mujer indomable
(The Taming of the Shrew)
Bajo el bosque lácteo
(Under Milk Wood)

 

Un comentario

  1. Los ojos mas bellos del mundo! Violetas! Que guapa era y ….que caracter ! Tenia las dos vertientes, la dulce y la fiera! Pareja estrambotica, dos volcanes en errupción, ni contigo, ni sin ti! Esas relaciones son muy complicadas, y si a eso se les añade el exito sin limite, la tremenda exposicion mediatica, los propios egos, se convierten en imposibles. Pero, siguen siendo ambos dos grandes actores, dos GRANDES, inolvidables, que marcaron un antes y un despues!

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