Dean y Pier

Desde el preciso y precioso día en que por cosas del caprichoso destino James Dean y la dulce Pier Angeli coincidieron en el plató donde éste rodaba “Al este del Edén”, en el año 1954, no se volvieron a separar. Sin embargo, el suyo era un amor prohibido, lamentablemente un intenso romance abocado al fracaso.

Dean y Pier

Si “Miss Pizza” como cariñosamente la llamaba Dean, actriz italiana que había rodado algunas películas en su país natal y que le habían dado una cierta popularidad, quería conservar su repentina fama, debía cumplir una serie de requisitos y férreas normas y condiciones que le impuso su productora, la Metro-Goldwyn-Mayer, conservando siempre y en todo momento la apariencia que daba: de ser una chica sencilla, buena, familiar y que nunca se mete en problemas… Su estricta mamma ya se encargaba de ponerle los frenos necesarios para ayudarla a ascender en su carrera cinematográfica en el país donde todos los sueños se cumplen y en consecuencia, la aspirante a estrella no podía maquillarse, ni extralimitarse en sus salidas, ni bailar, y mucho menos ¡Por Dios! emparejarse al actor más inconformista, díscolo, alocado y gamberro del momento.

Pero Pier, aunque sabe que dejarse ver con el rebelde de Hollywood le valdrá una mala crítica y una posible disminución en sus contratos, se atreve a salir a escondidas y a veces a la vista con Jimmy porque… se han enamorado.

El actor tiene su propia mesa en Villa Capri, lugar al que iba siempre desde que llegó a Hollywood pero no por su distinguida clientela, que a mediodía se cambiaba por los estudiantes de los alrededores, sino porque allí se siente a gusto, como en casa, donde lo dejan entrar por la puerta de la cocina para esconderse de sus fans y donde también, su amigo Jean le obsequia con unas cuantas pizzas de más de las que paga.

James Dean, Ursula Andress y Frank Sinatra en el Villa Capri en 1955

Pier Angeli y James Dean quedaban allí todas las noches, llegando al local en la moto del actor, exultantes de alegría y llenos de amor como si fueran dos modernos Romeo y Julieta que deben “intentar” al menos ocultar su apasionado y desgarrado amor.

Ayudada por la complicidad de su hermana gemela, Marisa Pavan, Pier también se atrevió a acudir a las citas con Jimmy en una casita de campo ubicada en la costa del Pacífico, donde él guarda a su caballo palomino, bautizado como Cisco Kid, el nombre del vaquero que aparece en los cómics preferidos por James, en estas citas la enamora y encandila con su destreza con el lazo vaquero. Viven días intensos, despreocupados, dichosos por estar juntos y amarse. No son partidarios de ir a fiestas para codearse con las estrellas, ni necesitan más compañía que la suya propia.

Todo era perfecto, les gustaba verse así, sin cámaras, alejados de los cotilleos, de la prensa y si algún reportero, como el de la revista Modern Screen hizo con Dean, les preguntaba por su noviazgo o su supuesta boda, ellos lo negaban, aunque sabían que si no surgía ningún contratiempo, ese día llegaría.

Pero a pesar de su buena voluntad y de quererse por encima de todo y de todos, se equivocaban, porque muy a su pesar, el contratiempo surgió y efectivamente hubo una boda, pero no era la de ambos…

Según creía el propio actor, cuando él regresó a New York tras acabar de rodar “ Al este del edén”, la familia y conocidos de la actriz, ponen a Jimmy en su contra, tanto, como para comprometerse y casarse con el cantante Vic Damone, quien a diferencia del controvertido Dean, sí goza del beneplácito de todos. Fue algo inesperado tanto para el actor como para la novia de Damone, Pat Hardy, a la que James conocía y a quien el cantante dejó para casarse con Pier Angeli.

Vic Damone y Pier Angeli

Con este matrimonio de conveniencia todo estaba arreglado: la carrera de la actriz subiría como la espuma tras dejar a un novio tan poco recomendable y James podría volver a hacer el loco: escapadas desenfrenadas en moto, relacionarse con los más variopintos personajes o llegar tarde a cualquier set de rodaje, con el consecuente enfado de todo el equipo. Las aguas volverían a su cauce.

El 25 de Noviembre de 1954, Pier Angeli daba el sí quiero de palabra aunque no de corazón a su nuevo y flamante novio, tal y como evidencian las fotos de su boda, en las que a nadie pasó desapercibida la amarga y triste sonrisa de la manipulada actriz quien parece estar a punto de echarse a llorar. Dicen que su eterno enamorado estuvo ese día frente a la iglesia, como para convencerse de que efectivamente era verdad, Pier se casaba con otro y que antes de que los ya marido y mujer subieran al coche, el actor hizo rugir su moto para salir disparado de allí y nunca más volverla a ver.

Como era de esperar, la unión amañada de los protagonistas de la boda de aquél año, no duró demasiado y en 1958 se separan, cesando también la carrera hollywoodense de la actriz que de ningún modo resultó ser tan sobresaliente como esperaban y vaticinaban sus seres queridos, quienes probablemente, se arrepintieron de no haberla dejado proseguir su relación con el extraño actor, pues él sí que por el contrario, protagonizó dos películas memorables que pasarían a engrosar la historia del cine con magia y gloria “Rebelde sin causa”, en 1955 y “Gigante”, del mismo año, película por la cual fue nominado por segunda vez a recibir el Oscar de Hollywood y que de haberlo ganado, hubiera sido un premio póstumo…

El mismo año (1955) que había sido tan fructífero laboralmente para el actor, también le trajo su prematura muerte el 30 de septiembre, tras sufrir un aparatoso accidente automovilístico del cual parece ser que no tuvo la culpa.

James Dean con su otro gran amor, los coches

Anna Maria Pier Angeli, intervino en algunas pocas películas a su vuelta a Italia, de escaso éxito y se volvió a casar por segunda vez con el compositor Armando Trovaioli en 1962 con quien tuvo a su segundo hijo y del cual se divorció siete años después.

Afectada según dicen por fuertes depresiones, acabó con su vida por sobredosis de barbitúricos en 1971. Tan solo tenía 39 años. Quizás se reuniera con su adorado y alocado rebelde en el Edén, aquél a quien no le importaba admitir, aunque ya fuese demasiado tarde, que jamás olvidó…

Pier Angeli

En el año 1999 el American film Institute (AFI) concedió al malogrado actor el puesto número 18 en su ranking para valorar al mejor actor y hoy en día, la imagen de ese eterno inconformista, enfundado en una cazadora roja, una camiseta básica blanca y un pantalón vaquero, siguen recordándonos que las apariencias engañan y que tal vez la felicidad venga de la mano de quien menos nos recomiendan los demás.

James Byron Dean, no tuvo una infancia fácil pero salvo su fracaso sentimental con la única persona a la que amó de verdad, vivió tal y como quiso y se sintió orgulloso de ello: pocos actores pueden tener la nobleza y escasa vanidad, de ver una de sus películas sentado en la última butaca de cine como un espectador más, sin acudir a su estreno para confraternizar con gente que no gozaba de su simpatía. Así fue él durante su corta vida, fiel a sus principios y a su manera de vivir.

Realmente la historia de Jimmy Dean y Pier Angeli fue la de un amor desafortunado y muerto antes de que floreciera más, aunque, hablando de florecer, malas lenguas comentaron que Pier estaba embarazada cuando rompió su relación con el actor.

Quizás si no hubiesen sido famosos, tal vez si él hubiera traicionado a su forma de ser comportándose como un “caballero formal”, si ella no hubiera hecho caso a los que la aconsejaban dejarlo porque querían su bien… Puede que hubieran compartido una vida  juntos y felices, pero entonces, posiblemente ni siquiera se habrían conocido, ni hubieran vivido los tres meses más maravillosos e inolvidables de sus vidas y eso fue algo que nadie les podrá quitar jamás.

Algunas de las películas de James Dean y Pier Angeli disponibles en Amazon que os recomiendo:

Rebelde sin causa
(Rebel whithout a cause)
GiganteMarcado por el odio
(Somebody up there likes me)

Un comentario

  1. Me encantaaaa, felicidades! Supongo que por mi edad he sido y sigo siendo una super fan de estos actores y actrices, “de los de antes”, de las peliculas en blanco y negro, de esas historias romanticas, del Hollywood de antaño, sin photoshop, tatuajes, botox, y musculitos. He crecido oyendo hablar de ellos, y he soñado con ellos, como todas las jovencitas. Gracias por recordarlos y sacar a la luz a estos mitos que si NUNCA moriran, porque los grandes NO MUEREN!

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